Hasta que la calle aturda al Presidente

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Alguna vez, el presidente Alberto Fernández dijo, al evaluar el conflicto social y político que generó la resolución 125, que tenía para sí el aprendizaje de que esa enorme locura social no sirvió para nada. “Cuando uno se pone inflexible, quiere ir por todo y se puede quedar sin nada”, reflexionó.

Tenía razón. Nunca es oportuno ni conveniente extremar las diferencias y la confrontación. Y en situaciones de fragilidad y gravedad como las que nos tocan vivir a partir de la pandemia, es exactamente lo contrario a lo que se debe hacer.

Son tiempos difíciles, el esfuerzo que requiere poner la economía en pie es enorme. Se necesita producir más y mejor, ser más inclusivos y equitativos en la distribución de la riqueza. Es inoportuno e inconveniente generar problemas como los que presenta la reforma de la Justicia. Con esta nueva maniobra, el oficialismo demuestra que le importa más la impunidad de su gente que el imperio de la ley.

Nota completa de Facundo Suárez Lastra en La Nación

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