La protección del ambiente no puede ser agenda de pocos

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Si algo hemos aprendido en esta pandemia es que somos profundamente interdependientes. Habitamos un mundo hiperconectado donde quizás como nunca a ntes lo que pasa en un rincón del planeta impacta en todo el globo. Esta clara conciencia -a partir del impacto en nuestra vida cotidiana de un virus de origen zoonótico que empezó en China- es una enorme oportunidad para poner sobre la mesa la discusión sobre el modo en que abordamos el cuidado de los bienes globales. La protección del ambiente no puede ser agenda de pocos, sino un desafío que atraviese de punta a punta nuestro país y de lado a lado nuestro planeta.

No hay tiempo que perder. Poner en el centro de la escena el desarrollo sostenible implica concebir la idea de progresar sin comprometer a las generaciones futuras, en equilibrio con el planeta y desde una mirada ecocéntrica. El crecimiento urbanístico sin control, las transformaciones en las dinámicas de las poblaciones y la depredación de la naturaleza constituyen hoy una de las principales amenazas de la salud de la población mundial. La pandemia se convierte, entonces, en una invitación para reflexionar acerca de cómo debe ser la recuperación desde una mirada colectiva.

Nota completa de Brenda Austin en Perfil

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