Una maniobra del oficialismo para avanzar sobre los medios

Compartir:

La usurpación como hábito no es algo nuevo en los gobiernos kirchneristas. Así como últimamente hemos visto usurpaciones de propiedades por grupos organizados con apoyo oficial, en sus gestiones anteriores usurparon las estadísticas, el control de los servicios y de la obra pública, con trágicas consecuencias en la transparencia, la economía, el transporte y en el acceso a niveles básicos de vida. Desde casi el comienzo de la pandemia nos han demostrado que no volvieron mejores sino, por el contrario, que no aprendieron lecciones ni olvidaron vicios.

Hoy estamos frente al intento de una nueva usurpación. Se trata de los cargos clave para el control de la gestión de los medios audiovisuales en general y de los medios públicos en particular, con todo el impacto que tiene esto en la libertad de expresión. Esta vez la situación se dio en la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual, las Tecnologías de las Telecomunicaciones y la Digitalización, que es la encargada de designar a los directores del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) y de Radio y Televisión Argentina (RTA).

La Comisión Bicameral tiene la potestad de designar a tres directores para cada órgano, que son elegidos a propuesta de los bloques parlamentarios que componen ambas cámaras del Congreso de la Nación. Esta composición es clave, ya que la agenda de conectividad y comunicaciones como se planteó en nuestro país con el debate de la así llamada “Ley de Medios” merece tener una representación de todos los sectores en las decisiones. Por ello es fundamental la presencia de la oposición.

En mayo pasado, se convocó a la primera reunión para la designación de las nuevas autoridades. Allí el bloque del Frente de Todos, como primera minoría, designó un director en cada organismo. Como segunda minoría, correspondió al bloque del PRO con (53 diputados), que propuso sus dos candidatos, los cuales fueron designados. Y la tercera minoría, correspondiente al bloque de la Unión Cívica Radical (con 46 diputados) reservó los lugares que le corresponden por ley.  En el caso del ENACOM, estaba aún en curso el cumplimiento del mandato por parte del recientemente fallecido Miguel Giubergia, como explica el acta de la reunión.

En ese momento, el oficialismo planteó que estos cargos debían llenarse según el número de diputados de los Interbloques (las alianzas de bloques). Desde el radicalismo y Juntos por el Cambio consideramos esto improcedente, ya que en este sentido, el artículo 18 de la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual y el Decreto 267/2015 no da margen a interpretaciones. En ambas normas se fija que le corresponde la selección de los lugares a los “bloques parlamentarios”. Sin embargo, hoy vemos cómo el oficialismo busca imponer su mayoría en la Comisión Bicameral para entregar ilegalmente el cargo del tercer director en ambos organismos al bloque Consenso Federal, que cuenta con tan solo tres diputados. Con este criterio, el kirchnerismo le devuelve los favores a la oposición amiga que lo ayuda a mover jueces molestos, a votar favorablemente presupuestos plagados de irregularidades y a empujar impuestos disparatados.

La desactivación del control es la consecuencia más explícita de esta triquiñuela. Pero más específicamente, le deja las manos libres al Poder Ejecutivo para que el ENACOM reglamente el DNU 690/2020 que declara servicios públicos a la telefonía fija, celular, TV por cable e Internet. Eso le permitirá moldear esos mercados y disciplinar al sector privado a la medida de sus intereses políticos.

Ya vimos esta historia en la antigua AFSCA, llena de vicios de ilegalidad y con la oposición neutralizada. Esta vez no van a hacer lo mismo. Nos encontrarán alertas permanentemente, alzando la voz cada vez que quieran usurpar lugares que no les corresponden con el solo objetivo de evitar ser controlados por la oposición. La puerta al autoritarismo no será abierta mientras tengamos capacidad de actuar en todas las instancias que nos permiten las instituciones democráticas.

Nota de opinión de Karina Banfi en Clarín

Compartir: