La Cancillería no puede ser un depósito de heridos políticos

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La derrota en las PASO provocó un profundo terremoto en el gabinete nacional, del que se destaca, por sobre todo, la puja por el poder que impactó de lleno en el plano administrativo. Si el gabinete fue el campo de batalla elegido para dirimir la interna de la alianza de gobierno, la rotación en las cabezas de ministerios fue la estrategia para ejecutarla. Esta modalidad reemplazó el uso de las Primarias, la herramienta electoral creada para tal fin. Sin embargo, y pese a que podríamos explayarnos en la necesidad de implementar un cierto, ya ni siquiera estricto, manejo institucional en la llegada de funcionarios a los gobiernos, quiero centrarme en la especie de resarcimiento, o “fracaso para arriba” del ex jefe de gabinete de ministros y ahora canciller, Santiago Cafiero.

Nota de opinión de Dolores Martínez en La Nación

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