Mario Negri

Dólar soja: La cueva está en el Estado

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Esta Columna de opinión la escribió el jefe del bloque, Mario Negri. Esta es su postura sobre los tipos de cambio en la Argentina y el nuevo dólar soja.

En un desesperado intento por eludir su responsabilidad por la crisis y crear otro “enemigo” funcional al relato kirchnerista, el Gobierno instala un discurso falaz. El campo especula y retiene los dólares de la soja cuando el país más lo necesita.

Eso es falso.

Entre 2020 y 2021 la producción fue de 46 millones de toneladas y a julio de 2021 se habían vendido 23,5 millones.

Entre 2021 y 2022 la producción cayó a 44 millones de toneladas con motivo de las heladas tempranas que se produjeron en algunas zonas del país y la falta de gasoil por la falta de previsión del Gobierno, no porque estuviéramos en una “crisis de crecimiento”. Y a julio de este año las ventas fueron 20 millones.

Es decir que la menor producción -2 millones de toneladas- y la menor cantidad de ventas -3,5 millones de toneladas- guardan una razonable relación. No pueden ser atribuidas a una “especulación desestabilizadora” por parte de los productores. No es verdad que el campo esté “reteniendo 20.000 millones de dólares cuando el país los necesita”. El ritmo de ventas y liquidación es el normal.

¿Quién se queda realmente los dólares que genera el campo?

Aquí hay que analizar el impacto de la brecha cambiaria.

La tonelada de soja se vende a 586 dólares aproximadamente. Dólares “billete”.

Cuando la soja se vende el Estado Nacional se cobra el 35% de esos US$ 586 en concepto de retenciones; y el saldo, 377 dólares billete, quedan en el Banco Central que se los paga a los productores al tipo de cambio oficial: reciben en pesos el equivalente a US$ 158 “billete”. Sobre eso deben pagar el resto de los impuestos y los sueldos, además de equipamiento, insumos y fertilizantes que en muchos casos cotizan, como mínimo, a valor dólar MEP, hoy $330.

Es decir que el Estado se queda con el 65% de los dólares “billete” que ingresa al país y al productor le entrega el equivalente al 35% pero en pesos cada día más devaluados por la descomunal emisión con la que financian un gasto cada vez más insostenible.

En conclusión, el campo no está reteniendo en forma especulativa la cosecha, es el Estado el que se queda con la mayor parte de los recursos que genera el sector más dinámico de la economía y que este año aportó el 25% del PBI, casi u$s 105.000 millones.

Y es el Estado el que funciona como una verdadera “cueva”.

Nota de opinión de Mario Negri en clarín.com

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