Gustavo Menna – Biorefinería para Puerto Madryn

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La intención es dar continuidad al proyecto, que data de principios de la década pasada, y que generó iniciativas legislativas en el Senado y en la Legislatura del Chubut. Menna busca así “instar a todos los niveles del Estado a trabajar de modo integral conjuntamente con el sector privado” para llevarlo adelante.

El diputado nacional Gustavo Menna (UCR Cambiemos – Chubut) presentó una iniciativa por la cual promueve que la Cámara Baja declare de “interés legislativo” el proyecto para instalar una biorefinería en Puerto Madryn a partir de biomasa de microalgas, como una nueva incorporación de valor agregado al tratamiento de efluentes cloacales que se lleva adelante en la ciudad a partir de una iniciativa surgida a comienzos de la década pasada.

El proyecto de declaración de Menna cuenta con el acompañamiento de los legisladores Brenda Austin (UCR-Córdoba), Alejandro Echegaray (UCR-Buenos Aires), Luis Pastori (UCR-Misiones), Mario Arce (UCR-Formosa), Albor Cantard (UCR-Santa Fe) y Antonio Carambia (PRO Cambiemos – Santa Cruz).

La propuesta busca declarar “de Interés Legislativo el Proyecto Biorefinería de Puerto Madryn para la captación de gases de efecto invernadero (GEI), cuyo objetivo consiste en crear un Parque Científico-Tecnológico, que en una superficie de 200 hectáreas y con la construcción de laboratorios de investigación, plantas experimentales, unidades de cultivo (inoculación, crecimiento y cultivo) y unidades de producción (cosechado y producción), permita desarrollar productos a partir de la utilización de la biomasa de microalgas, como una nueva incorporación de valor agregado al tratamiento de efluentes cloacales de la ciudad”, indica el texto.

En su iniciativa, Menna dejó en claro que el proyecto de instalación de una planta de biorefinería de microalgas para la captación de gases GEI en Puerto Madryn “ha sido declarado de Interés por el Honorable Senado de la Nación con fecha 31 de mayo de 2017 -a instancias de un proyecto de la legisladora chubutense Nancy González (PJ) y por la Legislatura de la Provincia de Chubut en una resolución adoptada el 7 de septiembre de 2017”, en este caso por medio de una iniciativa de la diputada provincial Alejandra Marcilla, también del justicialismo.

Antecedente

El proyecto del reuso del agua fue Raúl Arranz, quien en 1982 participó del equipo interdisciplinario que redactó la ordenanza 45 que incluía el “uso ulterior de líquidos cloacales tratados” en la concesión de los servicios públicos de Madryn.

En 2003, como secretario de Ecología y Medio Ambiente de la Municipalidad madrynense -cargo que ocupó hasta 2011-, Arranz presentó el proyecto de reuso de efluentes cloacales del cual forma parte la iniciativa de instalación de una biorefinería. Este proyecto se hizo a partir de estudios que se llevaron adelante en 1998.

En este contexto, en la fundamentación del proyecto, Menna puso en valor que “las biorefinerías, con un desarrollo análogo a las refinerías convencionales, son estructuras industriales que integran procesos de conversión de la biomasa a múltiples bioproductos como combustibles, energéticos y compuestos químicos de alto valor añadido (química fina y precursores para áreas de alimentos, fármacos, medicina)”.

“Esta denominación abarca una amplia variedad de estructuras productivas integradas, que a través de la optimización y de la mayor eficiencia de los procesos, logran minimizar los impactos ambientales que generan”, agregó.

El diputado nacional chubutense valoró que “Puerto Madryn ha sido pionera en el país y la región en el tratamiento de sus residuos cloacales, transformándolos en agua de reuso al darle un empleo ulterior a la totalidad de sus efluentes. El agua resultante ha sido aprovechada para riego de especies forestales, forrajeras, cereales y aceites”.

Además marcó como antecedente clave que “en el año 2001 se construye la primera etapa de la Planta de Tratamiento Norte (PTN), que incorpora al sistema lagunas facultativas de tratamiento biológico. Durante la primera década del siglo XXI el sistema se integró a partir del completamiento de la PTN, la construcción de las estaciones de bombeo y cisternas, la distribución por gravedad mediante acueductos y canales, y la planta de clorificación para usos específicos en espacios públicos con alta concurrencia de la población. Esta inversión fue financiada por organismos estatales nacionales y empresas locales preocupadas por la sustentabilidad ambiental”.

Política pública

De esta manera, “el agua de reúso se convirtió en política pública, generándose un reglamento y estableciendo dos Distritos Forestales al norte y oeste de la PTN, donde se puede desarrollar emprendimientos con riego con escasa o nula utilización de energía para la conducción. La calidad del producto y la garantía de seguridad sanitaria de la población pasó a ser una premisa para el desarrollo de la temática”.

Menna recordó además que “el proyecto cuenta con convenios específicos con el CONICET y las universidades que posibilitan un control permanente del agua y sus posibles usos agropecuarios o paisajísticos”.

“Se suma a esto -añadió- la generación de un Observatorio de Calidad de Vida que incorporó el sistema de reúso, a los controles de calidad del aire que se establecieron para la planta de aluminio”.

“La ubicación de su planta biológica de tratamiento a escasos metros de una fuente de generación de energía por combustión de gas natural, en la planta de aluminio ALUAR, ha dado una oportunidad única en el mundo de contar con una producción natural de microalgas y un generador de dióxido de carbono (CO2) en el mismo espacio territorial”, ahondó.

“De esta manera -rescató- la ciudad ya ha transformado un residuo en un producto con valor agregado”, y “en paralelo el sector industrial ha trabajado durante décadas para mitigar los impactos lógicos de su producción sobre el efecto invernadero”.

Por ello, “el desarrollo alcanzado por las Planta de Tratamiento Norte (PTN) sumado a las reservas de tierras públicas entre ella y las usinas de ciclo combinado, permiten planificar un polo científico tecnológico asociado a la producción de biomasa a partir de los efluentes cloacales”.

Luego de mencionar experiencias similares en otros países como Japón, Estados Unidos, Australia y México, Menna indicó que en la Argentina “esta iniciativa cuenta además con respaldo del Gobierno Nacional, a través del ex Ministerio de Ambiente y Desarrollo de la Nación, hoy Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable, desde el cual se manifestó la posibilidad de contar con recursos técnicos de esa cartera, a fin de ayudar en el programa de reconversión y de innovación tecnológica, alentando su desarrollo”.