Gustavo Menna-Crisis en Chubut: el problema no son los fondos sino el despilfarro

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La crisis que atraviesa la provincia del Chubut no es por ingresos escasos sino por una sucesión de malos gobiernos que despilfarraron recursos abundantes, utilizaron al empleo público como un botín, dieron lugar a nichos de corrupción sistémica y carecieron de visión para apuntalar la diversificación de la matriz productiva.

Chubut es una de la provincias más ricas, porque a diferencia de la mayoría de ellas, que financian sus presupuestos con coparticipación federal e impuestos propios, Chubut tiene una tercera fuente de ingresos: las regalías hidrocarburíferas.

Hasta 2003, durante las gestiones radicales de Carlos Maestro y José Luis Lizurume, las regalías representaban menos de u$s 100 millones anuales. Pese a eso, la provincia pudo llevar adelante con fondos propios o en forma compartida con la Nación, obras de escala tales como la terminación del puerto de Comodoro Rivadavia, el nuevo acueducto Lago Musters/Comodoro Rivadavia, o el gasoducto cordillerano que llevó gas natural a Esquel desde Neuquén, además de miles de viviendas y apoyo al sector privado para la diversificación de la actividad productiva privada, con un fondo financiero que permitió desarrollar hoteles de categoría en Puerto Madryn, Comodoro, Esquel y la comarca andina, inversiones en cultivos no tradicionales o la forestación de miles de hectáreas en la zona cordillerana (de menos de 100 ha. implantadas en 1991 se llegó a 3000 en 2002, y como consecuencia de la interrupción del programa el año pasado el resultado fue cero hectáreas). Hoy, la única inversión en infraestructura es de orden nacional y de algunos municipios.

La inversión nacional permitió terminar el nuevo aeropuerto de Comodoro Rivadavia, reacondicionar la pista del aeropuerto de Trelew, iniciar la obra del nuevo aeropuerto de Esquel, inversiones en rutas, en tres puertos, terminar la repotenciación de los gasoductos cordillerano y patagónico y concretar en su territorio un cuarto de los desarrollos en energías renovables llevados a cabo en todo el país desde 2016 a esta parte.

Chubut es una provincia bendecida con recursos naturales petroleros, gasíferos, forestales, pesqueros, con condiciones para el desarrollo turístico y de las energías renovables, con una industria metalmecánica muy asentada e importantes recursos humanos formados en esas materias.

A partir del año 2005, como consecuencia de la suba del precio del petróleo, que pasó de 8 dólares el barril en 1998 a 140 dólares en 2005, las regalías se incrementaron notoriamente como consecuencia del mayor valor y del crecimiento de la producción a que dio lugar la mayor inversión de las compañías.

Pasaron a representar 500 millones de dólares anuales. Es decir, esa fuente de financiamiento se quintuplicó respecto de la existente quince años atrás. Cada año, los gobernantes que se sucedieron desde 2005 para acá disponen hoy de cinco veces más ingresos de regalías que los que tenían los gobernadores anteriores.

Sin embargo, se discontinuó el apoyo al sector privado y el único que creció fue el Estado, que de tener una plantilla de 23 mil agentes en diciembre de 2003, pasó a una más de 60 mil en la actualidad. La provincia tomó además diversos endeudamientos, con el agravante que el 80% del stock de esa deuda financiera está asumido en dólares y con las regalías afectadas como garantía de repago.

Sin ir más lejos, el actual gobierno provincial tomó en 2016 un empréstito de u$s 650 millones, que además de no reflejarse en inversiones en obras concretas, condiciona fuertemente las finanzas del presente. En términos de relación stock de deuda/ingresos corrientes, Chubut es hoy la provincia más endeudada de la Argentina, afectando más del 70% de sus ingresos corrientes.

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