Diálogo entre poderes, una pieza clave en el funcionamiento del Estado

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La Ley de Ministerios (N° 22.520/92) describe las funciones, obligaciones del equipo que acompaña en el Poder Ejecutivo al Presidente. En sus 40 artículos no menciona las relaciones que estos deben tener con los Diputados y Senadores de la Nación. Esto es curioso, teniendo en cuenta que es nuestro rol como legisladores ejercer el control de los actos de gobierno. Incluso, tomando al Congreso como un todo, el único miembro del Gabinete que debe tener una relación fluida con el Poder Legislativo es el jefe de Gabinete. Es una prerrogativa constitucional, no solo legal, y sabemos, por la experiencia de los últimos 26 años, cuánto le cuesta a algunos cumplir con el mínimo que se pide, de una presencia mensual en cada Cámara de forma alternada.

No es que no se pueda convocar a los miembros del Gabinete a exponer sobre su agenda de trabajo; se lo hace desde las comisiones temáticas de trabajo legislativo, pero esto requiere de acuerdos, involucrando una negociación política que puede producir desgastes innecesarios. En relación con esto, una experiencia positiva del trabajo de la primera parte del 2020 fue la presencia de múltiples ministros en las comisiones. Si bien estos plenarios resultaban meramente informativos, permitían conocer de primera mano y con un intercambio, a veces menor de lo esperado, el balance y puesta en valor que esperaba hacer cada uno de los responsables de carteras claves. A partir de esta experiencia, y tomando en cuenta la experiencia internacional, es que he presentado un proyecto que modifica la Ley de Ministerios estableciendo que como representantes de sus respectivos ministerios, deberán concurrir dentro de los sesenta (60) días posteriores a la asunción en el cargo, al plenario de las comisiones competentes en la materia, de ambas Cámaras del Congreso Nacional, a fin de informar sobre los objetivos, políticas y estrategia a implementar en el área de su competencia.

Si entendemos al diálogo entre poderes como un bien preciado y una pieza clave en el funcionamiento del Estado, debemos introducir instancias en las cuales se haga posible. Sin embargo, salvo en las mencionadas e insuficientes visitas del jefe de Gabinete, que deberían también tener una importante revisión de su dinámica y funcionamiento, en la que nos encontramos trabajando; el único momento en el que el Poder Legislativo se entera de los planes del Ejecutivo es en la apertura de las sesiones ordinarias, y la información depende mucho del estilo presidencial. La falta de precisiones, producto del formato del discurso, libera a la veintena de ministros de especificar el camino a recorrer por sus carteras.

Nota de opinión de Dolores Martínez en Infobae

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