La iniciativa parte del creciente acceso de la población a productos y servicios financieros, fenómeno que amplía oportunidades, pero también expone a quienes carecen de los conocimientos necesarios para evaluar los riesgos, comprender alternativas y adoptar decisiones informadas. En particular, la formación de los jóvenes constituye una instancia fundamental para desarrollar tempranamente capacidades vinculadas con la administración del dinero, el ahorro, la planificación y el uso responsable de los instrumentos financieros.
Con la modificación de la Ley de Educación Nacional, se procura otorgar a estos contenidos un carácter permanente y federal, a través de la integración formal al proceso educativo de los estudiantes de todo el país. De este modo, la educación financiera se incorpora como una dimensión de la formación, orientada a fortalecer la autonomía económica de las personas y a contribuir a que puedan tomar decisiones que favorezcan su bienestar y su calidad de vida.
A los fines prácticos, se entiende por Educación Financiera al proceso por el cual las personas adquieren conocimientos esenciales sobre el manejo del dinero, las finanzas personales y sus derechos como usuarias y usuarios financieros y, consecuentemente, desarrollan habilidades para usar productos y servicios financieros bancarios y no bancarios, de forma responsable e informada.
Los objetivos planteados en el proyecto son contribuir al desarrollo educacional y al mejoramiento de la calidad de vida de las personas, desde la dimensión económicas, desarrollar un pensamiento de ahorro, acorde a las capacidades económicas de las personas, concientizar a las personas sobre la importancia de una administración de las cuentas y deudas responsables, adquirir herramientas y desarrollar capacidades financieras como el ahorro, el conocimiento del crédito, el funcionamiento del sistema financiero local, generar herramientas para incluir a más personas al sistema financiero, y contribuir a la promoción del emprendimiento, el fomento de la cultura del ahorro y la educación financiera.
Incorporar la educación financiera a la Ley N° 26.206 significa brindar un aporte para que las nuevas generaciones cuenten con conocimientos y herramientas para comprender y gestionar responsablemente sus recursos, evaluar las alternativas que ofrece el sistema financiero y desenvolverse con mayor autonomía frente a las decisiones económicas que deberán afrontar a lo largo de su vida.
Según las pruebas PISA 2025, solo el 24% de los estudiantes argentinos de 15 años alcanzó el nivel básico de desempeño en Matemática, frente al 65% del promedio de la OCDE, lo que deja a tres de cada cuatro adolescentes sin la capacidad de resolver situaciones matemáticas simples como comparar precios entre monedas o interpretar una tasa.
El proyecto lleva la firma de los diputados Diógenes González, Pamela Verasay, Guillermo Agüero, Lisandro Nieri, Darío Schneider y Gerardo Cipolini.





