Nicolás Maduro y el chavismo residual pulverizaron la democracia en Venezuela, instalando un régimen autoritario que robó, persiguió, asesinó y provocó uno de los mayores éxodos de la historia reciente de América Latina.
El resultado fue un Estado sin libertades, sumido en una profunda crisis humanitaria y económica. Hoy se abre una posibilidad concreta para que el pueblo venezolano recupere la democracia, el Estado de Derecho y las libertades que le fueron arrebatadas.
La transición de una dictadura a la democracia debe ser justa y pacífica, basada en la verdad, la justicia y el respeto irrestricto a los derechos humanos. Las herramientas de la democracia son también las herramientas de la paz.
Venezuela merece dejar atrás las peores prácticas del autoritarismo y volver a ser una Nación libre.





